Prescripción enfermera 2017

En octubre del pasado año 2015, el gobierno publicó un Real Decreto por medio del cual se prohibía la prescripción de medicamentos por parte de los enfermeros, con especial incidencia en aquellos que precisan de receta médica. Aquel nuevo decreto estipulaba la necesidad de que cualquier tratamiento médico y medicinal, fuese dictaminado por el médico responsable siempre en primer término. El médico, por tanto, sería el encargado de establecer el diagnóstico, reflejarlo en el historial médico del paciente, y determinar los posibles protocolos a seguir en cuanto al tratamiento y a la posible colaboración en él del colectivo de enfermería.

Este Real Decreto supuso un grave conflicto para los enfermeros y enfermeras de España, que vieron mermadas sus actuaciones, así como menospreciada su profesionalidad, con esta nueva medida. El propio colectivo de enfermeros de Cataluña informó al Consejo de Salud catalán presidido por Antoni Comín, para ayudar en la presentación de un proyecto destinado a anular este Real Decreto, al menos en Cataluña, en una reivindicación que sigue viva en este año de 2017.

Un conflicto que también ha generado muchas dudas entre los enfermeros relativas a cómo actuar en casos a los que se enfrentan todos los días, como el hecho de tener que mandar muchos productos sanitarios a pacientes de edad avanzada, como los pañales, o el hecho de trabajar con tratamientos como el de la insulina casi a diario, sujeta a prescripción médica.

 

Dudas a las que se enfrentan los enfermeros tras el Real Decreto de 2015

Una de las dudas principales es saber si pueden seguir prescribiendo determinados medicamentos o productos sanitarios como se había estado haciendo hasta el año 2015, o se enfrentan a graves consecuencias judiciales por el hecho de hacerlo. La respuesta a esta cuestión es la necesidad de cumplir con una acreditación obligatoria. Solo en este caso sería posible que un enfermero pudiese prescribir cualquier tipo de medicamento, ya sea con receta o sin ella, sin la previa supervisión del médico y siempre y cuando dicho tratamiento figure previamente en el historial de un paciente, como ocurre con la insulina de un enfermo de diabetes.

En casos de urgencia, el enfermero sí que tendría potestad para poder establecer el medicamento necesario sujeto o no a receta, pero con la obligatoriedad de dejar constancia por escrito del tipo de urgencia y de la acción realizada en consecuencia, como justificante de una atención de socorro al paciente.

Es muy importante que el enfermero permanezca atento a todo este tipo de exigencias y que procure dejar todas sus actuaciones por escrito, ya que en posibles casos, como en el de que un médico de permiso a un enfermero para prescribir algún medicamento concreto, es muy importante que la orden no quede solo en el aire y esté reflejada de forma oficial en un documento de tipo sanitario o de cualquier otro tipo, con el fin de evitar posibles sanciones y permanecer sujetos a la normativa.

Todos los enfermeros, actuasen como actuasen antes del Real Decreto, deben seguir ahora las pautas establecidas en el mismo, salvo el colectivo de enfermería de las Fuerzas Armadas que se rige por otro particular. Por el hecho de no limitarse a las funciones que estableció el Real Decreto en 2015, un enfermero podría enfrentarse a denuncias relacionadas fundamentalmente con el intrusismo laboral y arriesgarse también de manera personal, ya que no estaría cubierto por ningún tipo de seguro en caso de accidente. Del mismo modo, una denuncia en este sentido podría suponer para un enfermero en las circunstancias actuales nada más y nada menos que la inhabilitación como profesional de su gremio.

En casos especiales, como las visitas domiciliarias que en muchas ocasiones realizan los enfermeros a pacientes con problemas de movilidad o enfermedades complejas, los enfermeros deben seguir las mismas normativas. De tal manera que, en caso de que no les acompañe un médico y que la visita no presente ninguna urgencia ni problemas extremos de vida o muerte, el enfermero en cuestión tendría que decirle al paciente que es necesario que acuda a la consulta del médico o que concierte una nueva visita domiciliaria en la que esté presente.

Aquellos enfermeros que sí dispongan de la acreditación necesaria para prescribir fármacos y productos sanitarios contemplados de forma concreta en historiales médicos, deberán someterse a una supervisión y vigilancia constante por parte del médico al que correspondan sus actuaciones.

Unas medidas, en definitiva, que no han sido bien acogidas por el colectivo de profesionales de enfermería, que asegura no haber sido consultado a la hora de establecerse los diversos puntos del decreto por parte del Ministerio de Sanidad. Así mismo, manifiestan que dicho decreto deja en muy mal lugar y consideración su profesionalidad, así como la seguridad de los pacientes, que perderán en agilidad y en estabilidad con respecto a sus tratamientos médicos y sanitarios.